Entre la huella y la luz
- franciscobajocampo
- 30 mar
- 1 Min. de lectura
Una reflexión sobre las dos atmósferas que conviven en mi obra: la memoria de la materia y la luz del Mediterráneo.

La obra no siempre nace desde el mismo lugar, pero sí desde una misma necesidad.
Esta cerámica contemporánea entre la huella y la luz nace de una búsqueda que une memoria, materia y sensibilidad mediterránea.
En unas piezas, la materia guarda la tensión de lo vivido. La huella, la herida, la memoria y el paso del tiempo aparecen en la superficie como una forma de permanencia. Son obras que hablan de lo que queda, de lo que resiste, de aquello que no desaparece del todo.
En otras, el barro se abre a una atmósfera distinta. La luz, la calma, el mar y la sensibilidad mediterránea entran en la forma como una presencia más serena, más abierta, más luminosa. En ellas también resuenan ciertos ecos de lo tradicional, entendidos no como cita literal, sino como huella cultural transformada en un lenguaje contemporáneo. No como una ruptura, sino como otra manera de mirar la materia.
Ambas líneas conviven en mi trabajo como dos respiraciones de una misma voz.
Me interesa el barro como territorio de memoria, pero también como espacio de belleza, silencio y transformación. La textura, la forma y la huella siguen estando ahí, aunque cambie la atmósfera que las envuelve.
Entre la huella y la luz, esta cerámica contemporánea busca una verdad propia en cada pieza.



Comentarios